Mulá Abdul Ghani Baradar, conocido como Baradar Akhund, llegó a Afganistán proveniente de Doha, Catar, donde lideraba una delegación de alto nivel de los talibanes. «Llegó a última hora de la tarde al aeropuerto de Kandahar en Afganistán», afirmó en Twitter el vocero insurgente, Naeem Wardak. El jefe de la oficina política de los rebeldes en Catar fue recibido en Kandahar por «unidades especiales de protocolo», según había adelantado un miembro de la sección de medios de los talibanes, Muhammad Jalal, mientras la misma oficina informó que la delegación viajará a Kabul.

Aparentemente, esta sería la primera vez desde la caída del régimen talibán en la invasión estadounidense en 2001, que una delegación de tan alto nivel de los talibanes viaja a Afganistán, y es muy significativo que su primer destino no sea Kabul sino la meridional Kandahar, cuna del movimiento talibán.

Dicho viaje se produce solo un día después de que el propio mulá Baradar declarase en un discurso el fin de la guerra de Afganistán con la victoria del grupo insurgente que encabeza, un logro inesperado por su rapidez y que se completó el domingo con la huida del presidente afgano, Ashraf Ghani, y la toma incruenta de Kabul.

«Hemos alcanzado una victoria que no se esperaba (…) debemos mostrar humildad ante Alá», mencionó entonces en un mensaje en vídeo el ex número 2 del movimiento rebelde en la primera declaración pública de un líder talibán después de lograr el control del país.

Baradar se refirió a este momento histórico como «el momento de la prueba. Ahora se trata de cómo servimos y protegemos a nuestra gente, y de cómo aseguramos su futuro, para ofrecer una buena vida lo mejor que podamos», agregó.