En el marco del Día Mundial contra la Depresión, la diputada Leonor Mejía hace un llamado urgente a la sociedad y a las instituciones para visibilizar y atender la depresión en niñas, niños y adolescentes, una problemática que va en aumento y que requiere una respuesta integral desde el ámbito familiar, escolar, comunitario y gubernamental.
La diputada subrayó que la depresión en la infancia y la adolescencia no es una etapa del desarrollo ni un proceso normal del crecimiento, tampoco una falta de carácter o voluntad. Se trata de una condición de salud mental que debe ser reconocida y atendida de manera oportuna, y que está profundamente influida por factores sociales como la violencia familiar, el acoso escolar, la pobreza, la exclusión social, la ausencia de redes de apoyo, la normalización del sufrimiento emocional y el uso de redes sociales sin filtros, que expone de manera constante la vida privada de niñas, niños y adolescentes.
A ello se suman los efectos persistentes de la pandemia por COVID-19, que agravaron de manera significativa la salud mental de la niñez y la adolescencia, incrementando síntomas de tristeza, ansiedad y alteraciones del sueño, con consecuencias negativas en su rendimiento escolar y en su bienestar general.
En ese sentido, Mejía Barraza advirtió que el estigma en torno a la salud mental continúa siendo una de las principales barreras para la detección y atención temprana, ya que con frecuencia las emociones de niñas, niños y adolescentes son minimizadas o ignoradas, retrasando el acceso a apoyo profesional y a entornos de cuidado adecuados.
Para la diputada, atender la depresión en niñas, niños y adolescentes es una responsabilidad que nace del cuidado, la empatía y el reconocimiento de su dignidad. Cada niña, niño y adolescente merece ser escuchado, acompañado y protegido, especialmente cuando enfrenta el dolor silencioso de la depresión. Cuidar su salud mental es cuidar su presente y su futuro, y es una condición esencial para que puedan desarrollarse con esperanza, dignidad y plenitud.
Fiel a su visión humanista, desde el PAN sostuvo que la familia es la primera comunidad de cuidado y acompañamiento, y que el Estado debe actuar de manera subsidiaria y solidaria, fortaleciendo a las familias, a las escuelas y a las comunidades mediante políticas públicas eficaces y cercanas a las personas.
Finalmente, Leonor Mejía hace un llamado a las familias, a la sociedad y a los distintos órdenes de gobierno para hablar del tema, romper el estigma y actuar a tiempo, porque reconocer y atender la depresión en niñas, niños y adolescentes puede salvar vidas.

